Eran las seis y doce minutos de esta mañana de septiembre cuando el señor de barbas salía de su casa rumbo a su coche a encontrarse contigo, al abrir la puerta trasera del vehículo instintivamente ha mirado hacia el cielo en busca de ella, la testigo de los quereres; él con una mirada de confidentes la ha mirado fijamente, han sonreído y ella rauda ha ido a tu encuentro para rozarte con su velo y llevarte los besos del señor de barbas.
Palabras
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Es complicado intentar expresar lo inexplicable con las mismas palabras con
las que expresamos la vida y la poesía, o la verdad y la mentira.
Encuent...
Hace 10 horas
