A través de la cristalera del velódromo de Tafalla enrojeció el cielo en la primera tarde de Noviembre, quizás fuese el presagio de las incesantes lluvias que hemos tenido durante estos días, lluvias interminables que hoy parecen que han dado un pequeño respiro, y hasta molestaba la luz del sol que aparecía tímidamente entre las nubes que siguen cubriendo la zona. Esperemos que vuelva a salir el sol, de lo contrario el in vierno se nos ha echado encima demasiado pronto.
En defensa de la dignidad institucional:¿Cómo miramos al otro?
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Llevo un rato en el pensadero, observando a Pedro Sánchez y el reflejo que
proyecta en la opinión europea. Ese brillo -merecido- dice mucho de él....
y d...
Hace 14 horas
