Con un sol de justicia, rondando los 40º C las afortunadas carpas se refrescaban en el estanque mientras los transeúntes disfrutábamos de la suave sombra del parque de La Media Luna que atenuaba ligeramente el sofocante calor. Es Pamplona, ciudad de contrastes térmicos; espero que este calor tan agobiante desaparezca pronto. Todavía no es verano y nos azota son fuerza; luego, llegará julio, y en plenos Sanfermines tendremos que ponernos el jersey para evitar esos catarros veraniegos que tanto dan la lata.
En defensa de la dignidad institucional:¿Cómo miramos al otro?
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Llevo un rato en el pensadero, observando a Pedro Sánchez y el reflejo que
proyecta en la opinión europea. Ese brillo -merecido- dice mucho de él....
y d...
Hace 14 horas
